Antes de abandonar Urcos y seguir con nuestro cotidiano pedaleo pasamos por el parque central buscando donde nos sirvan un cafecito caliente para servirnos con los tamales  que habíamos traído del Cusco. En una de las esquinas encontramos las chutas (pan) de aspecto similar al bollo lojano pero de un tamaño enorme parecían pasteles, como estaban económicos y además fueron recomendados por Rocío una amiga que conocimos en Lima y siempre está pendiente de nuestro viaje, nos va guiando y dando algunos tips para la ruta; más que todo ella ella conoce bien esta zona desde el Cusco  a Puno ya que su niñez y juventud la vivió en esta región.

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Bien comidos nos dirigimos rumbo a Sicuani a unos 120 kilómetros de Urcos en un inicio la vía era relativamente plana. Avanzando ya más de una hora de recorrido me sorprendió ver una veintena de chivos lanudos a estas alturas (3500 metros sobre el nivel del mar), en Ecuador es característico observarlos en los valles secos interandinos; estos eran arriados por Elisban un niño de 8 años que vestía una chompa verde con un par de huecos en una de sus mangas, lo primero que se me ocurrió  preguntarle fue que  si no debería estar a estas horas (10:am) en la escuela, me respondió que no hubo porque hay paro de profesores; ya en Ayacucho otros niños me habían comentado un hecho similar en este distrito, sin ser un correista apasionado pero ya hace muchos años que en Ecuador no vemos  un evento similar que en gobiernos anteriores era el pan de todos los  días.    Unos metros más atrás llegaba su Madre cargando  medio saco de papas con paja me contaba que recién las recogió ya que las había dejado la noche anterior al pie de su terreno para que estén listas para hacer el plato típico de esta temporada del año. En esta época del año en los Andes peruanos entre mayo y julio es épocas de heladas es decir la temperatura en la madrugada baja a los 10 grados bajo cero aproximadamente, entonces este fenómeno produce en las papas un sancochamiento que luego de ser pasadas por el vapor de una olla les da un sabor característico que se las sirven con un buen pedazo de queso derretido a toda esta receta la conocen con el nombre de Chunio.

Más adelante al iniciar una cuesta sentí un ligero sonido en la cadena al hacer un cambio un poco más suave pero no le tome mucha importancia, luego del descenso e iniciar nuevamente otra cuesta observé como la cadena se desprendió totalmente de la bicicleta, para solucionar esto tuve que descargar todo el equipaje y llamar a Ernesto que tenía la herramienta adecuada, si bien es cierto manejamos un poco el tema de mecánica bicicletera, nos costó una media hora entender el sistema y solucionarlo. Me predisponía seguir viajando, pero solo logre avanzar unos metros hasta que detuve nuevamente pero esta vez no por un problema mecánico sino porque observé a mi derecha una bicicleta con alforjas y una persona descansando arrimada al poste de luz hojeando un libro, me acerqué para saludarlo; era un Japonés, fue algo muy gracioso  lonque sucedió, aunque mi inglés no es muy bueno lo salude y me comentaba que no hablaba español y que su inglés era igual o mucho más básico que el mío, junto con Ernesto entre señas e inglés básico entendimos que era oriundo de Yokohama había llegado a La Paz e iniciado su ciclotravesía hace 7 días y terminaba su viaje en el Cusco, cuando me predisponía para sacar una fotografía observó mi cámara y nos decía entre señas e inglés que precisamente él trabajaba para Canon en el tema de software, le obsequie un guineo que lo acepto gustoso y una manilla de nuestro proyecto  y nos despedimos y continuamos cada uno su viaje nosotros al sur y el en dirección norte.

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Hoy definitivamente era el encuentro de esa gente que utiliza la bicicleta como una opción para descubir  Sudamérica de una manera distinta  y más profunda llena de muchos matices, ya cerca de unos 60 kilómetros me encontré con una pareja de novios franceses Xavier y Mariom fotógrafo y diseñadora gráfica respectivamente una buena combinación para tener unas buenas postales de los paisajes y vivencias diarias que te da la bicicleta. Ellos habían iniciado su viaje en Salta – Argentina y al igual que Egawa (que por cierto era el nombre del japonés) terminaba su aventura en Cusco.

Luego de este par de encuentros bicicleteros y de la ruptura de mi cadena pensé que nos iba a producir un retraso en el kilometraje diario planificado para hoy, pero después de haber librado con las pendientes de los Andes ya más de 15 días, esas pampas con le dicen en el Perú a las partes planas las hicimos muy rápido a unos 30 km por hora aproximadamente, es así que a las 5 de la tarde ya estábamos en Sicuani, listos para descansar y enfrentar la ruta de mañana que nuevamente nos llevará sobre los 4500 metros de altitud.

Andrés Verdezoto

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