Empezamos a pedalear a las 730 en dirección de la Panamericana sur regresando un poco hacia el norte para tomar el desvío hacia Ayacucho en el sector de san clemente, amanecí con un ligero dolor de estomago, al parecer me hizo daño la cena del día de ayer.

A partir de hoy empezamos a dirigirnos en dirección este hacia la sierra peruana, después de avanzar hacia el sur 230km desde Lima. Ingresamos a un valle donde predominaban los cultivos de algodón, uva y maíz, al pasar junto al cultivo de este ultimo me encontré con la Sra. Enriqueta Vilches de 75 años que desgranaba en la vía mazorcas de maíz para llevar a sus pollos.

Disimuladamente íbamos ascendiendo entre curva y curva, 40km mas adelante llegamos al caserío de Montesierpe denominado así por la silueta de serpiente dibujada en uno de sus cerros nos comentaba Alicia Trillo oriunda del lugar que vendía frutas hace ya 30 años al margen de la vía, ella es el sustento de su hogar ya que su esposo hace varios años esta postrado en una cama debido a un accidente de tránsito. Afligida y con tristeza en sus ojos nos comento lo sucedido hace  cerca de 7 años ya, para ser más exactos el 15 de agosto del 2007 donde cerca de las 7 de la noche comenzó a temblar la tierra destruyendo todas las casas de Montesierpe excepto la iglesia del pueblo que tuvo un deterioro pero se mantuvo en pie, este terremoto dejo más de 500 muertos en toda la provincia de pisco, Alicia comentaba que luego de perder su casa hasta la actualidad no ha podido construirse otra de adobe y vive en una chocita hecha de estera, luego de terminar su relato generosamente nos obsequio  guabas y unas  deliciosas uvas.

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Nos quedamos con la curiosidad de ver la iglesia que no se había desplomado en el terremoto, así que junto a Ernesto avanzamos hacia el centro del pueblo para fotografiarla sin sospechar la sorpresa que nos aguardaba.

Junto a la iglesia había una construcción antigua pero bien conservada lo cual le llamo la atención a Ernesto y se acerco a observarla con detenimiento, a la entraba encontramos a una chica que nos invito a conocer la propiedad en su interior.
Ya adentro se encontraban cerca de 30 personas que habían venido de Lima a pasar su feriado de semana santa, todos ellos eran familiares y amigos del Sr. Antonio Montoya dueño de la casa construida en 1700. En esos instantes se predisponían a iniciar la preparación de una receta típica peruana, conocida como pachamanca algo similar al chivo al huevo de zapotillo en Loja.

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Pero esta requiere mucho más pasos. Primero se calienta las piedras de rio con carbón durante dos horas que una parte son introducidas en una fosa de unos 60 cm más o menos de profundidad en la tierra a continuación se coloca una primera capa de piedras y sobre esta se pone el camote, las papas y plátano, luego otra capa de piedras para colocar las carnes más duras como el borrego y así sucesivamente alternando con capas de piedra se ubica el chancho, el pollo y el queso; finalmente se le coloca albahaca y se tapa todo esta receta con sacos de yute tierra encima. Transcurridas dos horas se destapa y se coloca en una olla diferente cada capa y listo manos a la presa.

Luego de habernos servido la sabrosa pachamanca, un par de cervezas y una conversación amena con los amigos Limeños sobre nuestra aventura al mundial en bici continuamos nuestro viaje.

Unos tres cuartos de hora más a delante y con la presión diaria de cumplir los kilómetros planificados para llegar a Brasilia el 15 junio llegamos a Tambo colorado considerado como las ruinas mejor conservadas de la costa peruana, este asentamiento incaico servía para controlar las poblaciones conquistadas por Tupac Yupanqui y controlar el tráfico entre la costa y la sierra.
Tras esta corta visita y ya casi con el ocaso encima avanzamos hasta Letrayo

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que es un caserío muy pequeño cercano a Huaytará de unas 10 casas alrededor de una cancha de futbol, sin esperar más nos acercamos a una de las casas con la luz prendida para pedir un espacio para armar nuestra carpa, allí conocimos a Lourdes y José que gustosos nos recibieron, ofreciéndonos el frente de su casa para armar nuestro campamento, nos facilitaron su baño para tomar una ducha que nos cayó muy bien; cuando ya nos disponíamos a descansar Lourdes nos invito a tomar una taza de cebada, un huevo frito y unas galletas de sal, con esto la tertulia se prolongo durante dos horas entre risas y anécdotas de ellos y nuestro viaje en bici, nos despedimos y nos retiramos a dormir a nuestra carpa.

Durante este tramo hemos pasado desconectados sin señal de internet ni celular subiré al blog la información de este día apenas tenga la posibilidad de hacerlo.

Andrés Verdezoto

 

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