Al amanecer en Letrayo se puede ver el cielo azul, los árboles alrededor con los pajaritos cantando desde la mañana, se me vino un flash a la memoria de los días de mi niñez cuando mi abuelo nos llevaba a su casa de campo y nos levantaba temprano para que lo acompañemos a hacer las compras en Malacatos.

En estos pueblitos y en gran parte de Perú los servicios básicos son escasos, es increíble cuando te adaptas a la forma de vida de las personas que muy gentilmente te dan un espacio en sus hogares y te permiten vivir sus realidades, ellos en sus casas poseen letrinas y un pequeño espacio para ducharse, con piso encementado en el mejor de los casos y cerrado con planchas de zinc, llega la hora del baño de agua fría a las 6 de la mañana para iniciar la jornada, este ritual es más común conforme pasan los días y nos vamos adentrando a la realidad de mucha de la gente humilde que nos abren las puertas de sus hogares en Perú.

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La Tia Isabel Calderon nos regalo unos caramelitos para endulzar el camino y nos preguntó. Alguna vez pensaban dormir aquí en mi tierra?. Pues nunca lo pensé ni lo imaginé pero fue un placer vivir esto con ellos.

Nos invitaron a desayunar, el menú fue una avena con membrillo, galletas de agua y un pedacito de tamal similar al nuestro en Loja, en la conversación mientras desayunábamos Lourdes pronuncio un adagio popular que no habíamos escuchado antes “No ruego al santo que no hace milagros” refiriéndose a una situación peculiar de la tía Isabel con su esposo.

Avanzando hacia la sierra ya se empiezan a sentir las cuestas a 20 Km de Letrayo paramos en una tiendita en un lugar llamado Higosmonte, nos recibió el señor Eustacio Acebedo Losa de 73 años de edad, estaba armando su mochila de provisiones y se preparaba para caminar 25 Km subiendo hasta la cumbre del cerro Urpay donde quedaba su casita, comentaba que ese viaje le tomaba alrededor de 10 horas. El señor produce leche y queso de las vacas que tiene que luego se comercializaran en Pisco.

Continuando nuestro viaje encontramos a otro Cicloviajero que se llamaba Gavin Doherty Caveman un Irlandés de 28 años de edad que venía pedaleando 5 meses desde Ushuaia, venía recorriendo algunos países y no tenía un tiempo definido para terminar su viaje, su propósito era conocer América y se dirigía hasta México, su blog es cycles.wordpress, por si alguien quiere saber algo más sobre Gavin.

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A las 19H30 llegamos a Rumichaca fue una pedaleada muy exigente ya que ascendimos a 2700 metros de altura y el cuerpo debe acostumbrarse a las nuevas condiciones del camino ya que hasta Cusco toda la ruta será similar

Ernesto Veintimilla

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